sábado, julio 09, 2005

IN MEMORIAM




Lo que más impresiona es la enorme diferencia entre la reacción que hubo en España y la que ha habido en Gran Bretaña.

Nadie lo ha expresado mejor que Cesar Vidal en su editorial del día 7 de julio, os pongo el enlace para que lo escucheís no tiene desperdicio "La Linterna" de la Cadena Cope

ORACION POR JUAN PABLO II



JUAN PABLO II

Oh Trinidad Santa,
Te damos gracias por haber concedido a
la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque
en él has reflejado la ternura de Tu paternidad,
la gloria de la cruz de Cristo y el
esplendor del Espíritu de amor.

Él, confiando en tu infinita misericordia y
en la maternal intercesión de María, nos
ha mostrado una imagen viva de Jesús
Buen Pastor, indicándonos la santidad,
alto grado de la vida cristiana ordinaria,
como camino para alcanzar la comunión
eterna Contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es
Tu voluntad, el favor que imploramos,
con la esperanza de que sea pronto
incluido en el número de tus santos.

UNA LEY SUPRACULTURAL



Un texto del Egipto de hace alrededor de 3.000 años, muestra la lucidez con que se expresaba en aquel entonces el conocimiento del bien y del mal.

“Traigo en mi corazón la verdad y la justicia, pues he arrancado del él todo mal.
No he hecho sufrir a los hombres.
No he tratado con los malos.
No he cometido crímenes.
No he hecho trabajar en mi provecho con abuso.
No he maltratado a mis servidores.
No he blasfemado de los dioses.
No he privado al necesitado de lo necesario para su subsistencia.
No he hecho llorar.
No he matado ni mandado matar.
No he tratado de aumentar mis propiedades por medios ilícitos, ni de apropiarme de campos de otro.
No he manipulado las pesas de la balanza.
No he mentido.
No he difamado.
No he escuchado tras las puertas.
No he cometido jamás adulterio.
He sido siempre casto en la soledad.
No he cometido con otros hombres pecados contra la naturaleza.
No he faltado jamás al respeto debido a los dioses”.


Fragmento del Libro egipcio de Los Muertos, del Imperio Nuevo – siglo XIII antes de Cristo.

Al leer esto me pegunté como era posible que alguien que desconocia los mandamientos pudiera discernir con tanta claridad el bien del mal. Y busqué respuesta en el Catecismo de la Iglesia Católica

La ley natural es inmutable (cf GS 10) y permanente a través de las variaciones de la historia; subsiste bajo el flujo de ideas y costumbres y sostiene su progreso. Las normas que la expresan permanecen substancialmente valederas. Incluso cuando se llega a renegar de sus principios, no se la puede destruir ni arrancar del corazón del hombre. Resurge siempre en la vida de individuos y sociedades:

El robo está ciertamente sancionado por tu ley, Señor, y por la ley que está escrita en el corazón del hombre, y que la misma iniquidad no puede borrar. (S. Agustín, conf. 4, 4, 9).

El hombre es el único entre todos los seres animados que puede gloriarse de haber sido digno de recibir de Dios una ley: animal dotado de razón, capaz de comprender y de discernir, regular su conducta disponiendo de su libertad y de su razón, en la sumisión al que le ha entregado todo. (Tertuliano, Marc. 2, 4).

La ley natural está inscrita y grabada en el alma de todos y cada uno de los hombres porque es la razón humana que ordena hacer el bien y prohíbe pecar... Pero esta prescripción de la razón humana no podría tener fuerza de ley si no fuese la voz y el intérprete de una razón más alta a la que nuestro espíritu y nuestra libertad deben estar sometidos. (León XIII, enc. "Libertas praestantissimum").

La ley ‘divina y natural’ (GS 89) muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar su fin. La ley natural contiene los preceptos primeros y esenciales que rigen la vida moral. Tiene por raíz la aspiración y la sumisión a Dios, fuente y juez de todo bien, así como el sentido del prójimo en cuanto igual a sí mismo. Está expuesta, en sus principales preceptos, en el Decálogo. Esta ley se llama natural no por referencia a la naturaleza de los seres irracionales, sino porque la razón que la proclama pertenece propiamente a la naturaleza humana:
¿Dónde, pues, están inscritas estas normas sino en el libro de esa luz que se llama la Verdad? Allí está escrita toda ley justa, de allí pasa al corazón del hombre que cumple la justicia; no que ella emigre a él, sino que en él pone su impronta a la manera de un sello que de un anillo pasa a la cera, pero sin dejar el anillo. (S. Agustín, Trin. 14, 15, 21).

La ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios; por ella conocemos lo que es preciso hacer y lo que es preciso evitar. Esta luz o esta ley, La ley natural, presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón, es universal en sus preceptos, y su autoridad se extiende a todos los hombres. Expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales:
Existe ciertamente una verdadera ley: la recta razón. Es conforme a la naturaleza, extendida a todos los hombres; es inmutable y eterna; sus órdenes imponen deber; sus prohibiciones apartan de la falta... Es un sacrilegio sustituirla por una ley contraria; está prohibido dejar de aplicar una sola de sus disposiciones; en cuanto a abrogarla enteramente, nadie tiene la posibilidad de ello. (Cicerón, rep. 3, 22, 33).

Cicerón

Es absurdo pensar que sea justo todo lo determinado por las costumbres y las leyes de los pueblos. ¿Acaso también si son leyes de tiranos? Si los Treinta Tiranos de Atenas hubieran querido imponer sus leyes, o si todos los atenienses estuvieran a gusto con las leyes tiránicas ¿iban por eso a ser justas esas leyes? Creo que no serían más justas que aquella otra que dio nuestro interrey de que el dictador pudiera matar impunemente al ciudadano que quisiera, incluso sin formarle proceso. Hay un único derecho que mantiene unida la comunidad de todos los hombres, y está constituido por una sola ley, la cual ley es el criterio justo que impera o prohibe: el que la ignora, esté escrita o no, es injusto (...). Que si los derechos se fundaran en la voluntad de los pueblos, las decisiones de los príncipes y las sentencias de los jueces, sería justo el robo, justa la falsificación, justa la suplantación de testamentos, siempre que tuvieran a su favor los votos o los plácemes de una masa popular (...). Y es que para distinguir la ley buena de la mala no tenemos más norma que la de la naturaleza. No sólo lo justo y lo injusto, sino también todo lo que es honesto y lo torpe se discierne por la naturaleza. La naturaleza nos dio así un sentido común, que esbozó en nuestro espíritu, para que identifiquemos lo honesto con la virtud y lo torpe con el vicio. Pensar que eso depende de la opinión de cada uno y no de la naturaleza, es cosa de loco (De legibus, 1, 15-16.)

la Sagrada Escritura: No sigas la muchedumbre para obrar mal, ni en el juicio te acomodes al parecer del mayor número, si con ello te desvías de la verdad (Ex 23, 2.)

La democracia debe basarse en la ley natural, es decir, no es suficiente que dicha ley se haya establecido democráticamente, si es contraría a la ley natural, será una injusticia y una tiranía. No sólo existen tiranías de un solo hombre también las hay impuestas por un Parlamento o una mayoría. Y contra esta tiranía tenemos el legítimo derecho de no obedecer.

domingo, junio 26, 2005

TOCQUEVILLE Y LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO






Bicentenario de uno de los pensadores liberales más interesantes de todos los tiempos.

David Ortega
La geceta de los negocios

Arvo.net

sábado, junio 11, 2005

PAUL EVDOKIMOV

Paul Evdokimov (1901-1970) hace de puente cultural entre Oriente y Occidente y nos lleva a la espiritualidad y el mejor pensamiento ruso-ortodoxo.



Evdokimov estudió el amor esponsal, que Oriente refleja en el icono de San Joaquín y Santa Ana

En este momento en que Europa Occidental y Oriental se unen políticamente y en el que la Iglesia está haciendo una labor ecuménica importante para lograr la unidad de los cristianos todos tenemos la obligación de conocer y comprender mejor la cultura y espiritualidad de esa otra Europa.


Juan Manuel Gutierrez en Forum Libertas nos hace una breve presentación de la vida y obra de este teólogo ruso.

El teólogo ortodoxo

Paul Evdokimov nace en San Petersburgo (Rusia). Se educa en un ambiente religioso, lleno de valores cristianos en su ciudad natal, hasta que hubo de emigrar con su familia, por motivos políticos: la revolución bolchevique de 1917.

Su vida de juventud se desarrolla entre los estudios y el conocimiento cada vez mayor del hecho religioso. Se gradúa en la Escuela Militar, a la vez que cursa estudios de Teología en la Escuela Superior de Teología de Kiev. Siendo un alumno aventajado en el currículum teológico, acabará sus estudios en el Instituto de Teología San Sergio de París (1928).

Precisamente aquí, en este Instituto, es donde nuestro pensador ruso se forjó como uno de los intelectuales ortodoxos más sobresalientes del siglo XX. Fue discípulo de Sergéi Bulgákov y del obispo Casiano. Llegó a ser, después de la II Guerra Mundial, profesor del Instituto en las materias de Patrística y Teología sistemática.

Pero su dedicación a los estudios no acaba con la Teología. En 1942 Evdokimov se doctora en Filosofía por la Universidad de Aix-en-Provence (Francia), ampliando sus conocimientos sobre el saber humano, que puso al servicio de la comunidad universitaria durante toda su vida. De ahí que en 1954 fuese nombrado profesor de Teología Moral en el Instituto ruso-ortodoxo San Sergio, y se le otorgara, por el propio Instituto, el doctorado en Teología (1962).

De entre sus obras podemos destacar: Dostoievski y el problema del mal (1942); El matrimonio, sacramento del amor (1944); Ortodoxia (1959); Gogol y Dostoievski en el Descenso a los Infiernos (1961); El Sacramento del Amor (1962); La oración de la Iglesia (1966).

Su pensamiento y estilo

El cristianismo de Evdokimov nace de la experiencia de fe nutrida en la Iglesia Ortodoxa. Interpreta la tradición oriental a la luz de la occidental, creando así un puente necesario entre ambas culturas.

Su pensamiento emerge de su experiencia. Vida y obras van unidas y encaminadas hacia un mismo ideal: la reflexión y la contemplación de la religión ortodoxa. En él encontramos al monje y al asceta, al poeta y al filósofo, al escritor y al teólogo. Más allá de la aridez cientifista de muchos pensadores del siglo XX, Evdokimov nos enseña el arte de ver la existencia humana desde los ojos de la contemplación.

Su estilo poético no choca con la realidad. No trata de evadirse de los problemas mundanos para acceder a un mundo de ensueño y mágico. Más bien trata de plantar cara a los problemas existenciales desde un lado más espiritual y pleno. Con su lenguaje poético, el pensador ruso manifiesta al lector la presencia de un Dios-Amor revelado que nos saca de la rutina diaria.

Su lenguaje claro y conciso nos transmite esperanza. La esperanza de la victoria de Cristo, el Resucitado, sobre el mal y el dolor (cf. El Sacramento del Amor, 1962). En este pensador ruso encontramos las claves de lectura sobre la esperanza cristiana. Con esta experiencia de confianza en el Resucitado, Evdokimov desea transformar al hombre y al mundo entero.

El tesoro del cristianismo

Muchos, hoy día, consideran que el cristianismo ya ha pasado a la historia. Creen que ya no es capaz de llenar los sentimientos más profundos del hombre contemporáneo. Las ciencias empíricas, la técnica y el subjetivismo se proclaman como los nuevos libertadores del hombre del siglo XXI.

Pese a todo, hay un pensador sencillo que nos muestra la riqueza del cristianismo. En un mundo de revoluciones y de guerras mundiales, nuestro teólogo ortodoxo afirma enérgicamente la victoria de Cristo y de la fe. El cristianismo aparece, pues, no como una religión retrotraída al glorioso pasado "medieval", sino como un proyecto de futuro.

Evdokimov plantea una visión cósmica de la fe cristiana, de modo que sea capaz de resolver los problemas del mundo actual. Considera que la Iglesia debe concebirse como un microcosmos, dentro de la Creación divina (cf. Ortodoxia, 1959).

Formada por comunidades vivas, la Iglesia se presenta ante el mundo como una institución solidaria, ofreciendo esperanza, ayuda socio-educativa y razones para seguir viviendo.

Una teología más humana

El pensamiento teológico de Evdokimov gravita sobre tres ejes: humanismo, ascesis y arquetipo. En efecto, encontramos en el pensador ruso un vivo humanismo cristiano, donde convierte su teología, no en algo especulativo, sino en una búsqueda insaciable de la verdad sobre Dios y el hombre. Búsqueda que finaliza en la posibilidad del hombre y la mujer de participar en la gloria de Dios. Mediante la experiencia de fe podemos pasar de la miseria humana a la felicidad plena de la verdad (sobornost), dependiendo ello de de cada uno de nosotros.

La ascesis se entiende en Evdokimov como la vía del conocimiento divino por medio del ejercicio de la voluntad humana. Gracias a la vida ascética, el cristiano se convierte en un monje en el mundo moderno. Su visión vertical le salva de la rutina y el adocenamiento existencial (cf. Las edades de la vida espiritual, 1964).

El cristiano asceta responde vivamente al ateísmo de nuestro tiempo. El ser humano se encuentra consigo mismo, con la ascesis de sus facultades. De este modo se halla capacitado para luchar contra el mal que le envuelve, en profunda compenetración (kolouteia) con el bien. Así, el pecador será, para Evdokimov, la persona que todavía no ha descubierto la plenitud vital de la fe cristiana. La fe debe tocar la existencia humana, ésta debe ser impregnada por el Espíritu Santo.
El arquetipo de la vida cristiana, sin duda alguna, es Cristo. Evdokimov ve la necesidad de que el cristiano descubra el misterio de la naturaleza humana. Esta naturaleza, dignificada con la presencia de Cristo, hace que el ser humano posea a Cristo como verdadero y único arquetipo de su vida (cf. Las edades de la vida espiritual).

Frente a las filosofías mecanicistas modernas, que atomizan y destruyen la unidad del ser humano, Evdokimov está convencido de que el hombre actual, especialmente el joven, debe vivir de cara al arquetipo Cristo. Sin Él la vida es impersonal, vacía y árida repetición de acontecimientos sin sentido alguno.

Su personalismo ortodoxo

Podemos catalogar a Evdokimov como el personalista ortodoxo por excelencia del siglo XX. Su preocupación por la persona humana se hace patente a lo largo de sus escritos. Expone la tradición oriental humanística acerca del hombre, presenta a éste como ser psicológico. Dota a la teología moderna de los datos de la ciencia psicológica (especialmente de C.G. Jung).

Sin lugar a dudas, la construcción del hombre moderno no debe aislarse de la religión. Nuestro pensador ruso es consciente de la fuerza de la voluntad humana a la hora de decidir su destino. El hombre, según Evdokimov, está llamado a construir su futuro desde el pensamiento vertical y divino.

Por ello, nos transmite la esperanza de que todavía no hay nada perdido, sustentados en la victoria divina de la Resurrección. Y, apoyándose en las palabras de Zossyma, de Los hermanos Karamazov, Dostoievski afirma: "El infierno y el paraíso no son una indemnización, un castigo o un premio, sino calificaciones de la vida que el hombre mismo crea y con la que prepara su destino".

CONTROL MENTAL Y OBJECION DE CONCIENCIA



Lo peor no es la mentira. Lo peor es instalarse en la confusión mental y difundir alrededor esa neblina de la inteligencia en la cual ya no hay ni verdad ni error. Y es que, donde no hay error, tampoco hay verdad. Si no se admite que hay juicios falsos, tampoco se sabe ya qué podrán significar los ciertos. Pero quien denuncie que algo oficialmente establecido no es verdadero, será acusado de derrotismo. Y muchos se sentirán obligados a creer tal censura, porque viene marcada por el solemne sello de la autoridad.
Tal es la estrategia del totalitarismo. Consiste en mantener que "todo es política", en excluir cualquier ámbito de la realidad que no esté sometido a la aspiración de dominio. Nada queda fuera de una retórica hecha de apelaciones a la emotividad, de gestos y sonrisas, más que de argumentos. Pero ya Platón hizo ver que, cuando la retórica se convierte en la más alta instancia, lo que se busca con ella no es el conocimiento sino el poder. Ya no se trata de hacer verosímil lo verdadero, sino de hacer verosímil lo que interese en cada caso a los poderosos. Lo cual ni siquiera merece el nombre de retórica: es sofística. Quienes no se sometan a los lugares comunes establecidos por este simulacro de razonamiento, quedarán fuera del discurso dominante y se verán excluidos de una cultura tan superficial como fácil de digerir.
En esas estamos. España se ha convertido últimamente -aunque la cosa viene de atrás- en campo abonado para cualquier intento de convertir el razonamiento más débil en el más fuerte. Es lo más grave de lo que nos está pasando. Nos encontramos en un atolladero intelectual, en un punto muerto de la cultura cívica, del que no resultará nada fácil salir. Sobre todo, si casi nadie se da cuenta de lo que ocurre, justo porque una de las virtudes de la confusión es que se oculta a sí misma.
Este control mental al que se ve sometida -sin sospecharlo quizá- buena parte de la población española lleva al conformismo de aceptar dócilmente planteamientos que resultan insostenibles en una sociedad democrática. La actualidad nos ofrece uno muy notorio: la acusación de que es ilegal la objeción de conciencia ante la aplicación de posibles ordenamientos jurídicos que repugnan al sano sentir de millones de ciudadanos.

Artiuculo entero de Alejandro Llano

Fuente Arvo.net

MANIFAMILIA



La familia sí importa

Madrid, 18 de junio - Manifestación

MANIFIESTO

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El Gobierno español promueve iniciativas que atentan contra los fundamentos de la familia como espacio ecológico de la vida y fuente de la solidaridad más eficaz. En concreto, pretende equiparar las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, permitiendo además la adopción conjunta. Entendemos que esta equiparación y la adopción por parte de parejas del mismo sexo supone un atentado contra la institución matrimonial y contra el derecho del menor a una madre y un padre. A esta medida se unen otras propuestas del Gobierno que nos causan honda preocupación; la banalización legal del compromiso matrimonial mediante el divorcio unilateral y sin causa desde los tres meses de la boda, el progresivo menoscabo del derecho a la vida, la limitación del derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos, y la exclusión de las expresiones y convicciones morales y religiosas de la vida pública Ante estas iniciativas contrarias a la dignidad del ser humano, demandamos del Gobierno y de todas y cada una de las fuerzas políticas: a) la retirada del proyecto de ley que equipara las uniones de personas del mismo sexo con el matrimonio, así como una regulación jurídica sobre la adopción que garantice el derecho del niño a tener una madre y un padre, en concordancia con la Convención de la ONU sobre los derechos del niño. b) una política integral de protección a la familia, fundada en el mutuo compromiso e igualdad del hombre y la mujer que crean el ambiente idóneo para las nuevas vidas, generando, la solidaridad social más consistente que conocemos. c) el respeto y el apoyo a la libertad de los padres para decidir sobre la educación de sus hijos y, en particular, para responsabilizarse de su formación moral, cívica y religiosa. d) un ordenamiento jurídico que garantice el respeto a la vida humana en su integridad, tan esencialmente unido al matrimonio y la familia. e) una valoración positiva del hecho religioso en libertad, dado su carácter humanizador, social, ético y como motor del compromiso personal con la solidaridad, la justicia y la igualdad. Porque “La familia SÍ importa”, “Por el derecho a una madre y un padre”, “Por la libertad”: Comprometidos con los anteriores principios Pedimos a los poderes públicos, a los grupos sociales y a cada ciudadano el respeto responsable y activo hacia el contenido de este manifiesto; y Convocamos a todos los ciudadanos a manifestarse desde la Plaza de Cibeles hasta la Puerta del Sol de Madrid el 18 de junio a partir de las 18 horas.

Madrid, 27 de mayo de 2005

MANIFIESTO CÓMO LLEGAR AUTOBUSES MATERIAL DE DIFUSIÓN CONTACTO

viernes, junio 10, 2005

ANNE BANCROFT




And here's to you, Mrs. Robinson,
Jesus loves you more than you will know.
God bless you, please Mrs. Robinson.
Heaven holds a place for those who pray,
Hey, hey, hey

Suburban priest by Father Ethan

jueves, junio 09, 2005

POR FIN LA ESPIRAL DEL SILENCIO SE ROMPE



Para mas detalles

"Nunca dudes que un grupo pequeño de ciudadanos reflexivos y comprometidos puede cambiar el mundo" (Margaret Mead)

"Nunca me ha preocupado la acción, sólo la inacción." (Winston Churchill)

"Hace poco negaron en Estados Unidos a un condenado a muerte el último cigarrillo porque habían cambiado las normas de la prisión y estaba prohibido fumar. A Sara y a mi nos pareció una cabronada e incluso Pitagorín dijo que era un disparate. Sara propuso escribir una carta al alcaide de esa prisión firmada por todos los de la clase, o al gobernador del Estado o a quien correspondiera. Fue a la Embajada de Estados Unidos a pedir información pero llegó fuera del horario de atención al público y después se le pasó: estaba preocupada ya por otros problemas y otras injusticias. Sara era un poco inconstante, la verdad. En el fondo, bien pensado, todos los principios son buenos, o al menos tienen posibilidades, excepto los desastres precoces." (Martín Casariego)

"Uno de los primeros y más importantes orígenes del mal que aqueja a la patria consiste en el independentismo de la masa neutra... La realidad es ésta: la inmensa mayoría del pueblo español está abstenida, no interviene para nada en la cosa pública... el gobierno no se comunica con el pueblo. Este es el viejo achaque del régimen. Hay que atraer a esa masa que vive al margen de todo." (Antonio Maura)

domingo, abril 17, 2005


Juan Pablo II Posted by Hello

Homilia del Cardenal Ratzinger en el funeral por Juan Pablo II

"Sígueme", dice el Señor resucitado a Pedro, como su última palabra a este discípulo elegido para apacentar a sus ovejas. "Sígueme", esta palabra lapidaria de Cristo puede considerarse la llave para comprender el mensaje que viene de la vida de nuestro llorado y amado Papa Juan Pablo II, cuyos restos mortales depositamos hoy en la tierra como semilla de inmortalidad, con el corazón lleno de tristeza pero también de gozosa esperanza y de profunda gratitud".

"Estos son nuestros sentimientos y nuestro ánimo. Hermanos y hermanas en Cristo, presentes en la Plaza de San Pedro, en las calles adyacentes y en otros lugares diversos de la ciudad de Roma, poblada en estos días de una inmensa multitud silenciosa y orante. Saludo a todos cordialmente. También en nombre del colegio de cardenales saludo con deferencia a los jefes de Estado, de gobierno y a las delegaciones de los diversos países. Saludo a las autoridades y a los representantes de las Iglesias y comunidades cristianas, al igual que a los de las diversas religiones. Saludo a los arzobispos, a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles, llegados de todos los continentes; de forma especial a los jóvenes que Juan Pablo II amaba definir el futuro y la esperanza de la Iglesia. Mi saludo llega también a todos los que en cualquier lugar del mundo están unidos a nosotros a través de la radio y la televisión, en esta participación coral al rito solemne de despedida del amado pontífice".

"Sígueme". Cuando era un joven estudiante, Karol Wojtyla era un entusiasta de la literatura, del teatro, de la poesía. Trabajando en una fábrica química, circundado y amenazado por el terror nazi, escuchó la voz del Señor: ¡Sígueme! En este contexto tan particular comenzó a leer libros de filosofía y de teología, entró después en el seminario clandestino creado por el cardenal Sapieha y después de la guerra pudo completar sus estudios en la facultad teológica de la Universidad Jagellónica de Cracovia. Tantas veces en sus cartas a los sacerdotes y en sus libros autobiográficos nos habló de su sacerdocio, al que fue ordenado el 1 de noviembre de 1946. En esos textos interpreta su sacerdocio, en particular a partir de tres palabras del Señor. En primer lugar esta: "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro permanezca". La segunda palabra es: "El buen pastor da la vida por sus ovejas". Y finalmente: "Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced en mi amor". En estas palabras vemos el alma entera de nuestro Santo Padre. Realmente ha ido a todos los lugares, incansablemente, para llevar fruto, un fruto que permanece. "Levantaos, vamos", es el título de su penúltimo libro. "Levantaos, vamos". Con esas palabras nos ha despertado de una fe cansada, del sueño de los discípulos de ayer y hoy. "Levantaos, vamos", nos dice hoy también a nosotros.

El Santo Padre fue además sacerdote hasta el final porque ofreció su vida a Dios por sus ovejas y por la entera familia humana, en una entrega cotidiana al servicio de la Iglesia y sobre todo en las duras pruebas de los últimos meses. Así se ha convertido en una sola cosa con Cristo, el buen pastor que ama sus ovejas. Y, en fin, "permaneced en mi amor": el Papa, que buscó el encuentro con todos, que tuvo una capacidad de perdón y de apertura de corazón para todos, nos dice hoy también con estas palabras del Señor: "Habitando en el amor de Cristo, aprendemos, en la escuela de Cristo, el arte del amor verdadero".

"Sígueme". En julio de 1958 comienza para el joven sacerdote Karol Wojtyla una nueva etapa en el camino con el Señor y tras el Señor. Karol fue, como era habitual, con un grupo de jóvenes apasionados de canoa a los lagos Masuri para pasar unas vacaciones juntos. Pero llevaba consigo una carta que lo invitaba a presentarse al primado de Polonia, el cardenal Wyszynski y podía adivinar solamente el motivo del encuentro: su nombramiento como obispo auxiliar de Cracovia. Dejar la enseñanza universitaria, dejar esta comunión estimulante con los jóvenes, dejar la gran liza intelectual para conocer e interpretar el misterio de la criatura humana, para hacer presente en el mundo de hoy la interpretación cristiana de nuestro ser, todo aquello debía parecerle como un perderse a sí mismo, perder aquello que constituía la identidad humana de ese joven sacerdote. Sígueme, Karol Wojtyla aceptó, escuchando en la llamada de la Iglesia la voz de Cristo. Y así se dio cuenta de cuanto es verdadera la palabra del Señor: "Quien pretenda guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará viva". Nuestro Papa -todos lo sabemos- no quiso nunca salvar su propia vida, tenerla para sí; quiso entregarse sin reservas, hasta el último momento, por Cristo y por nosotros. De esa forma pudo experimentar cómo todo lo que había puesto en manos del Señor retornaba en un nuevo modo: el amor a la palabra, a la poesía, a las letras fue una parte esencial de su misión pastoral y dio frescura nueva, actualidad nueva, atracción nueva al anuncio del Evangelio, también precisamente cuando éste es signo de contradicción".

"Sígueme". En octubre de 1978 el cardenal Wojtyla escucha de nuevo la voz del Señor. Se renueva el diálogo con Pedro narrado en el Evangelio de esta ceremonia: "Simón de Juan ¿me amas? Apacienta mis ovejas". A la pregunta del Señor: Karol ¿me amas?, el arzobispo de Cracovia respondió desde lo profundo de su corazón: "Señor, tu lo sabes todo: Tu sabes que te amo". El amor de Cristo fue la fuerza dominante en nuestro amado Santo Padre; quien lo ha visto rezar, quien lo ha oído predicar, lo sabe. Y así, gracias a su profundo enraizamiento en Cristo pudo llevar un peso, que supera las fuerzas puramente humanas: Ser pastor del rebaño de Cristo, de su Iglesia universal. Este no es el momento de hablar de los diferentes aspectos de un pontificado tan rico.

Quisiera leer solamente dos pasajes de la liturgia de hoy, en los que aparecen elementos centrales de su anuncio. En la primera lectura dice San Pedro -y dice el Papa con San Pedro: "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier pueblo le es agradable todo el que le teme y obra la justicia. Ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciando el Evangelio de la paz por medio de Jesucristo, que es Señor de todos". Y en la segunda lectura, San Pablo -y con San Pablo nuestro Papa difunto- nos exhorta con fuerza: "Por tanto, hermanos muy queridos y añorados, mi gozo y mi corona, ¡permaneced así, queridísimos míos, firmes en el Señor!".

"¡Sígueme! Junto al mandato de apacentar su rebaño, Cristo anunció a Pedro su martirio. Con esta palabra conclusiva y que resume el diálogo sobre el amor y sobre el mandato de pastor universal, el Señor recuerda otro diálogo, que tuvo lugar en la Ultima Cena. En este ocasión, Jesús dijo: "Donde yo voy, vosotros no podéis venir". Pedro dijo: "Señor, ¿dónde vas?". Le respondió Jesús: "Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, me seguiras más tarde". Jesús va de la Cena a la Cruz y a la Resurrección y entra en el misterio pascual; Pedro, sin embargo, todavía no le puede seguir. Ahora -tras la Resurrección- llegó este momento, este "más tarde". Apacentando el rebaño de Cristo, Pedro entra en el misterio pascual, se dirige hacia la Cruz y la Resurrección. El Señor lo dice con estas palabras, "...cuando eras más joven ... ibas adonde querías; pero cuando envejezcas extenderás tus manos y otro te ceñirá y llevará adonde no quieras". En el primer período de su pontificado el Santo Padre, todavía joven y repleto de fuerzas, bajo la guía de Cristo fue hasta los confines del mundo. Pero después compartió cada vez más los sufrimientos de Cristo, comprendió cada vez mejor la verdad de las palabras: "Otro te ceñirá...". Y precisamente en esta comunión con el Señor que sufre anunció el Evangelio infatigablemente y con renovada intensidad el misterio del amor hasta el fin".

"Ha interpretado para nosotros el misterio pascual como misterio de la divina misericordia. Escribe en su último libro: El límite impuesto al mal "es en definitiva la divina misericordia". Y reflexionando sobre el atentado dice: "Cristo, sufriendo por todos nosotros, ha conferido un nuevo sentido al sufrimiento; lo ha introducido en una nueva dimensión, en un nuevo orden: el del amor... Es el sufrimiento que quema y consume el mal con la llama del amor y obtiene también del pecado un multiforme florecimiento de bien". Animado por esta visión, el Papa ha sufrido y amado en comunión con Cristo, y por eso, el mensaje de su sufrimiento y de su silencio ha sido tan elocuente y fecundo".

"Divina Misericordia: El Santo Padre encontró el reflejo más puro de la misericordia de Dios en la Madre de Dios. El, que había perdido a su madre cuando era muy joven, amó todavía más a la Madre de Dios. Escuchó las palabras del Señor crucificado como si estuvieran dirigidas a él personalmente: "¡Aquí tienes a tu madre!". E hizo como el discípulo predilecto: la acogió en lo íntimo de su ser (eis ta idia: Jn 19,27)-Tous tuus. Y de la madre aprendió a conformarse con Cristo".

"Ninguno de nosotros podrá olvidar como en el último domingo de Pascua de su vida, el Santo Padre, marcado por el sufrimiento, se asomó una vez más a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano y dio la bendición "Urbi et Orbi" por última vez. Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre. Confiamos tu querida alma a la Madre de Dios, tu Madre, que te ha guiado cada día y te guiará ahora a la gloria eterna de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. Amén".

sábado, febrero 26, 2005

FORMACION MORAL

La gente a perdido el interes por la verdad. Ya no se plantean si es verdadero esto o aquello. Para descubrirlo tendrian que leer mucho, estudiar mas y creo que piensan que no tienen tiempo. �Como si existiera algo mas importante a lo que dedicar tu tiempo!. Se preocupan mas por saber que opina la mayoria o que ideas estan de moda. Parecen creer que la mayoria tiene necesariamente la razon de su parte. Creo que es porque colocan al hombre como medida de las cosas, y a veces peor, el dinero.

Ni el hombre, ni mucho menos el dinero sirven para medir la bondad de los actos o cosas. Algo intrinsecamente malo no puede considerarse bueno porque la mayoria vote a favor; ni tampoco porque nos haga ganar mas dinero. Los actos son buenos o malos en funcion de si son licitos o no. Esto es, en funcion de si contravienen la ley de Dios. Pues Dios y solo El, es la medida de todas las cosas.

En cosecuencia, contrariamente a lo que nuestros jacobinos miembros del gobierno piensan, es necesario tener la mejor formacion moral posible. Formar adecuadamente la conciencia y seguir sus dictados coherentemente. Es bueno para no convertirnos en un peligro para los demas. Quien vive las virtudes cristianas no es un peligro para su sociedad. Es tambi�n bueno para nuestra felicidad personal, pues solo aquel que cumple con su deber y por ser aquel que Dios quiere que sea se siente realmente feliz.

Solo una educacion entendida como formacion intelectual y de la persona puede transformar la sociedad.

Alexis de Tocqueville ya lo advirtio en su viaje a America cuando hablando de los laicistas y progresistas, que ya los habia por aquel entonces, dice: "en nombre del progreso y esforzandose por materializar al hombre, buscan lo util sin preocuparse de lo justo, la ciencia lejos de las creencias y el bienestar separado de la virtud; estos se consideran paladines de la civilizacion moderna e insolentemente se ponen a su cabeza, usurpando un lugar que se les cede y del que son indignos"

El hombre como el mundo es un ser contigente. Tiene que existir una explicacion para nuestra existencia que hay que encontrar y comprender. No hemos sido creados para hacer nada, si no para crear, para amar y ser utiles a los demas.